2011-11-06 NEW YORK City Marathon

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2011-11-06 NEW YORK City Marathon

Mensaje  Admin el Lun Nov 08, 2010 1:33 am



Última edición por Admin el Jue Nov 17, 2011 1:39 am, editado 3 veces
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Un torrebujaco en New York

Mensaje  Fernando Moreno el Miér Nov 16, 2011 5:32 pm

Esta es mi crónica de la carrera.
Quizás tiene demasiados detalles y explicaciones pero los he puesto a propósito para que puedan servir de orientación a quienes quieran correr este maratón por primera vez.

Recorrido registrado por el FR:
http://connect.garmin.com/activity/128880617

VUELO A NUEVA YORK

El viernes 4 salimos de Madrid en Iberia a las 17:00. Vuelo que iba petado de corredores de maratón. Muchos de pie durante el vuelo, parecía que no se querían anquilosar sentados. Llegamos a Nueva York después de la 01:00 hora española, con tan mala suerte que se cayó el sistema informático al pasar el control de aduana y nos tuvieron parados más de una hora. Traslado en taxi al hotel para acabar acostándome pasadas las 3:00 hora española.

SÁBADO

La Expo del maratón abría el sábado a las 9:00. Antes de la 9:30 ya estaba allí y a esa hora no había ninguna cola para recoger el dorsal (que lleva el chip incorporado en dos láminas metálicas laterales), la bolsa del guardarropa con su pegatina y la camiseta de manga larga de regalo. En la meta dan la medalla, y la bolsa de avituallamiento, pero no dan camiseta.

Según se dirige uno a las zonas de los dorsales hay una especia de ancho pasillo con carteles de “Bienvenida” en varios idiomas y con voluntarios a ambos lados, que te dan la bienvenida y te desean suerte, haciéndote sentir protagonista. Es uno de esos “detalles” que tiene este maratón. Ese “Good Luck” lo oirá uno muchas veces antes de abandonar la Expo.
Paseo por la Expo que tiene muchas cosas y aprovecho para comprar una camiseta de manga corta de recuerdo del maratón, unas zapas y un portabidón.

Después de la Expo visita turística: Hight Line, Greenwich Village, Washington Square..., andando más de lo recomendable, pero ¡Hay que aprovechar!

Puñetera casualidad que esa noche hay que hacer el cambio de horario y atrasar una hora el reloj. Parece ser que en USA se hace una semana después que en España. Durante una semana tenemos una diferencia de 5 horas con USA y ahora volvemos a las 6 horas habituales.

DIA “D”, PREVIOS A LA CARRERA

El traslado lo tenía asignado en bus desde la Biblioteca de Nueva York (5ª avenida con calle 42) a las 5:30 (11:30 hora española). No obstante, la organización aconsejaba llevar 15’ antes de la hora prevista. A las 5:24 llego a la Library desde el oeste de la calle 42, y sin ninguna espera entro en un bus. En la esquina inferior izquierda del dorsal viene impreso el traslado asignado, aunque al subir al autobús no comprobaron nada. Según se ocupaban los asientos cortaban y pasaban a llenar el siguiente bus (detalle de no hacer viajar de pie a nadie). Tal y como se formaba la cola para coger el bus, me pareció que la mejor forma de llegar a los autobuses es accediendo a la Biblioteca desde el oeste de la calle 42.

Otra opción de transporte, que eligen algunos corredores, es ir en metro hasta Battery Park, coger el Ferry de Staten Island, y luego un autobús de la organización que te lleva a la zona de salida.

A la 6:00 ya estoy en la zona de salida del Puente Verrazano. Hasta el momento de la salida, 9:40, quedan ¡3h40’!
Es de noche pero enseguida comenzará a amanecer y casi toda la espera transcurre de día. En Nueva York amanece y anochece antes de lo que estoy acostumbrado.
Exploro la zona y localizo mi camión guardarropa y la entrada a mi cajón de salida. En la entrada al cajón pone el horario de apertura y cierre del mismo.

Me tomo un plátano y un sándwich de membrillo para completar, el desayuno que había hecho en el hotel. Meada en una cabina aprovechando que a esa hora todavía no había cola, ni están “sobrecargadas”. En la zona de salida hay comida y bebida pero yo no tomo nada.
Me lío en la manta de forro polar que me dieron en la media de Babilafuente, y me siento en la manta del avión apoyando la espalda sobre una pared. Así pasaría cerca de dos horas.
En la habitación del hotel, antes de salir, pensaba que iba demasiado abrigado. Pero que va, en esa larga espera a esas horas y a la intemperie, no me sobró nada. Es recomendable llevar varias capas y abrigarse al máximo.

Por megafonía se repiten machaconamente algunas instrucciones, en varios idiomas: inglés, español, francés e italiano. Curioso, si uno va al maratón de Barcelona que no espere oír por megafonía una sola palabra en español (solo oirá catalán e inglés), y sin embargo aquí en Nueva York si se dirigen a los corredores en español.
Llega un momento en que se hace pesada la repetición de instrucciones por megafonía y se echa en falta por ejemplo un poquito de música para animar la espera.

En el maratón hay tres salidas simultáneas y paralelas (identificadas cada una con un color: azul, verde y naranja) que no se juntan hasta la milla 8. Cada zona de salida con su color tiene su zona de espera diferenciada.
Por otro lado hay 3 salidas (oleadas, “wave”), separadas por 30 minutos: a las 9:40, 10:10 y 10:40.
Los cajones de salida son los mismos para los corredores de cada uno de estos horarios.
Yo salía a las 9:40 (primera hora de salida), 15:40 hora española, del segundo cajón de la zona azul (Dorsales 4000 a 4999). Por ejemplo a las 10:10 de ese mismo cajón saldrán los corredores de la zona azul con dorsal 23000 a 23999, y a las 10:40 saldrán los corredores con dorsal del 44000 al 44999.

¡Ojo! Los cajones tienen un horario de apertura y de cierre. Por ejemplo los cajones de quienes teníamos la salida a las 9:40, se abrían de 8:20 a 8:55. No permiten el acceso al cajón después de la hora de cierre, y en ese caso tienes que esperar a la salida que se producirá media hora más tarde, desde ese mismo cajón.
Esto obliga a estar atento a meterte a tiempo en tu cajón. Y viene a suponer acceder al cajón aproximadamente una hora antes de la hora de salida.

A las 8:25 dejo la bolsa en el guardarropa, me desprendo de las mantas y parte de la ropa de abrigo y formo cola para la última meada. Me dirijo al trote al cajón de salida y con las prisas me confundo y me voy al primer cajón, el anterior al mío. Amablemente me indican que “aonde vas chaval”, que tengo que ir al posterior. Me disculpo con un “sorry”, y salgo escopetado al segundo cajón al que entro a las 8:40. Falta una hora para la salida.

En el cajón hay que pasar una hora más o menos pero todavía se puede conservar puesta ropa para tirar (hay contenedores de ropa) y además hay servicios. Espacio para sentarse apenas hay y permanezco de pie todo el rato. Ya dentro del cajón me desprendo de un pantalón largo y de un polo de m/l y una camiseta de m/c, todo para tirar a los contenedores. En esa hora de espera dentro del cajón, se van produciendo progresivos desplazamientos hacia delante conforme se van eliminando las separaciones entre cajones y se van juntando los corredores de diferentes cajones.
Con tanto arrejuntamiento avanzamos mucho espacio, y llegamos casi a la altura de la tribuna en la que se nombran por megafonía a las figuras; se canta un himno; y con el “New York, New York” de Frank Sinatra como música de fondo, se produce la salida.

47.438, corredores toman la salida, cifra record en este maratón. ¡¡¡Más de 1/3 (17.272) mujeres!!!
Parece ser que este maratón promueve la alta participación de mujeres.

Encima llevo 3 geles para tormar como tengo costumbre en los km 15, 25 y 35. Y en una muñequera con cremallera la llave del hotel y una Metrocard envuelta en plástico. Hay que cubrir la “retirada”; y en todo caso habrá que utilizar ambas para regresar al hotel al acabar la carrera.

Según cruzo la línea de salida miro el reloj y veo que llevo un desfase de unos 36’ entre horario oficial y real.
De todas formas en este maratón para todo, y en todas las clasificacioens solo cuenta y figura el tiempo “real”.

Salgo con el objetivo de intentar bajar de 3 horas, lo que ya había conseguido este año dos veces, en Barcelona (marzo) y en Edimburgo (mayo).

LA CARRERA

Nada más salir se ataca la cuesta más grande del recorrido, la del Puente Verrazano, para cruzar de Staten Island a Brooklyn.
Lo peor de las subidas, son los efectos de las bajadas como por desgracia comprobaría más adelante.

La cantidad de público y su animación no tiene comparación con ningún otro maratón que haya conocido.
42 kms son muchos kms y sin público animando hay muy poquitos kms.
Además parece ser que en el maratón participan 968 españoles, lo que hace que en muchos puntos de la carrera se reciba el ánimo de los compatriotas (Yo llevaba un pequeña banderita española en la equipación)..

Después del Puente Verrazano uno tiene la sensación de estar siempre subiendo o bajando, de que no hay llano en este maratón. De Brooklyn pasamos a Queens.
Hay un barrio en el que casi todos son judíos con levitas negras, sobrero y trenzas, y resulta curioso ver a alguno de ellos cruzar la calle al esprint entre los corredores del maratón.

Desde la salida venía manteniendo, según el FR, un ritmo medio de 4:08/km. Pelín arriesgado.

Paso la media en 1:28:10.

El segundo “Tourmalet” es el puente de Queensboro, por el que pasamos de Queens a Manhattan. Tanto la subida como la bajada me parecieron que tenían una pendiente muy fuerte.
Además este puente esta techado y tengo la impresión de que el FR se vuelve un poco tarumba, y su información pierde fiabilidad.

Km 26, nada más cruzar el Queensboro enfilamos la larguísima recta de la primera avenida que nos llevará al norte a Harlem y al Bronx. En este momento veo que lo voy a pasar mal hasta el final, y que el objetivo de bajar de 3 horas se aleja. La bajada del Queensboro, ha sido la puntilla y voy muy mal de los cuádriceps. Algo que no me había pasado en ningún otro maratón pese a por ejemplo haber hecho 6 Mapomas, que tampoco es precisamente un maratón llano.
Hago lo que puedo en los kms que quedan por Harlem, Bronx y Central Park, para acabar en 3h02’41’’

Casualidades de la vida. Para la inscripción en Nueva York alegué la marca de 3h02’39’’ en el maratón de Estambul (octubre 2010), para finalmente tener una diferencia de solo 2 segundos con esa marca.

El ganador, el keniata Geoffrey Mutai termina en 2h05’05’’, buenísima marca para un recorrido como el de este maratón.

POSTCARRERA

Foto oficial con la medalla, recojo la bolsa del guardarropa y más machacado que en otras ocasiones me dirijo al metro para regresar al hotel.

Al salir de Central Park a la calle 77, llamaba la atención la cantidad de taxis-bicicleta que había ofreciendo sus servicios a los corredores.

En el andén del metro, ya vestido de paisano, una joven al verme con la bolsa del guardarropa, y ver que soy un “finisher”, me suelta un “Congratulations”. Esta anécdota es representativa de la actitud de animar que hay hacia los corredores en este maratón. No es habitual que una desconocida le dé a uno la enhorabuena por la calle, por haber terminado el maratón; así, por las buenas.

De los 47.438 corredores que tomaron la salida, finalizaron el maratón 46.795. ¡¡¡Solo 643 abandonos!!!
Aquí dan un margen de tiempo muy amplio para finalizar, y todo el mundo termina como sea.
De los 968 españoles inscritos, finalizaron 893.

Como algo en la habitación del hotel, me echo la siesta, y cuando me levanto ya es de noche. Situación nada favorable para las fotos y el turismo. Así que decidimos coger el metro hasta Brooklyn para disfrutar de las vistas nocturnas desde el parque que hay entre los dos puentes, y después cruzar el Puente de Brooklyn hacia Manhattan. Excelente final para el día del maratón.

El lunes, tras un recorrido en barco (que sale de la 42 con la 12), que pasa muy cerca de la Estatua de la Libertad, viendo el Sky Line, pasando por debajo del Puente de Brooklyn etc.; compro el New York Times (que trae la clasificación de los que han hecho menos de 5 horas, los 35.399 primeros), y compruebo que he hecho el puesto 1.363. ¡No está mal!

Y por delante quedan 5 días para añadir, a las ya vistas, otras zonas de Nueva York: Las sorprendentemente tranquilas zonas del Village y el Soho (fachadas de hierro fundido); disfrutar de las vistas del nocturnas del Empire State y diurnas del Top on the Rock; pasear por Battery Park, Wall Street (con sus “Indignados”), Puente de Brooklyn, Little Italy, Chinatown, Times Square, la 5ª Avenida (pijísimo el tramo entre el Rockefeller Center y el Hotel Plaza), calle 42 (Grand Central Terminal, Edificio Chrysler, ONU); visitar el Metropolitan, el Moma, la Biblioteca y su Bryan Park... hacer un picnic en Central Park ... y el último día, el viernes, coincidir con la fiesta de los Veteranos y su desfile de un montón de horas por la 5ª avenida, en el que vemos, en medio de mucha americanada, una representación de las brigadas internacionales que participaron en la Guerra Civil española.
A las 16h cogemos un taxi para el JFK, para salir para España a las 21h con alguna que otra turbulencia en el camino.

¿Intentar bajar de 3 horas servirá de excusa para volver? Laughing
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Fernando Moreno

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